Ventajas de adoptar un gato joven, entre los 7 meses (cachorrones) y los 4 años
Llegan las camadas, todos nos enamoramos de esos pequeños seres de orejas grandes y patitas cortas, pero para algunos de ellos no llega el hogar deseado en el que puedan crecer y madurar en un ambiente de respeto y amor.
Puede que su mamá haya acabado en una perrera y allí se haya convertido en invisible con el paso de los meses. O que la persona que lo cuidó ahora lo abandone porque ya es mayor y no encuentra quien lo quiera. O simplemente los días y los meses han pasado y en la familia donde estaba ya no les hace tanta gracia porque ya no parece un peluche. El resultado es el mismo: abandono, soledad, invisibilidad.
Y sin embargo, estos cachorros grandes o estos gatos jóvenes tienen mucho amor, alegría y diversión que aportar. Tienen toda la vida por delante, estamos hablando de un compañero que puede vivir hasta ¡20 años!.
Sus principales ventajas son:
- Siguen siendo muy juguetones y divertidos pero con más mesura
- Ya se conoce mejor su carácter
- Ya están físicamente maduros, su sistema inmunitario está mas desarrollado y no hay que acudir tanto al veterinario, ni correr riesgos
- Cuando juegan ya saben controlarse y no son tan alocados
- Destrozan menos los adornos, cables, etc, de la casa que los pequeños
A continuación testimonios reales de personas que en el último mes han decidido adoptar a unos de estos maravillosos gatos:
Tommy, adoptado por Bruno y Patricia
Decidimos adoptar un gato joven para disfrutar de su aprendizaje y su actividad y darle amor toda su vida.
La experiencia está siendo preciosa y una locura, nos pasamos las tardes jugando por toda la casa, hablando con él y riéndonos con sus trastadas. Solo pensamos en comprar cosas nuevas para él!

Heidy, adoptada por María
Decidí un gato joven porque por mi horario diario encajaba mejor un gato un poco más maduro que no requiera tanta atención y estoy feliz de la decisión.
Tengo la tranquilidad de que en casa está tranquila y cuando llego con ganas de atención y mimos.

Cristóbal, adoptado por Pedro
Decidí adoptar un bebote joven por varias razones. Mi gorda es adulta y muy tranquila y sabía que le vendría bien un poco de alboroto.
Además, tenía muchas ganas de revivir lo entrañable que es un gato joven, volver a ver cómo absolutamente todo es susceptible de ser un juguete.
Las miradas de asombro ante cualquier cosa que ocurre. Cuando se pone delante de la tele y te mira como diciendo: estoy en el medio?
Creo que eso es lo que más me hizo decantarme por un jovencito.
Aunque podría añadir, que por supuesto, un gato joven te da más seguridad de que va a estar contigo durante más tiempo.

Ka, adoptado por Silvia
Hace tan solo cuatro días que adoptamos a Ka, un adorable gatito de diez meses de la asociación SOS Felinos, y ya estamos seguros de que ha sido una gran decisión.
Este personaje simpático, cariñoso y sorprendentemente educado ha logrado que tanto mi hijo de 16 años como yo nos sintamos super felices.
SOS Felinos, han estado ahí para nosotros desde el inicio, velando por el bienestar y la seguridad de Ka, y asegurándose también de que su adaptación a nuestra familia fuera tranquila y sin contratiempos.
Aunque han pasado solo unos días, Ka se ha integrado perfectamente, convirtiéndose en uno más de la familia y llenando nuestro hogar de alegría y ternura. ¡Muchas gracias a todo el equipo de SOS Felinos!
Kayak, adoptado por Silvia
Para mi indudablemente es mejor adoptar un gato de más de 8 meses porque ya se sabe que carácter tiene, ya sabes como va ser tu gato.

Lola, adoptada por Laura y Luis
Mi pareja y yo decidimos adoptar a Lola, una preciosa gatita tricolor con casi un año de edad, al principio pesábamos que nos habríamos perdido la etapa de cachorro, pero enseguida vimos que no era el caso, con un año de edad, Lola sigue siendo prácticamente una cachorra, ella sigue aprendiendo y descubriendo cosas todos los días, al igual que nosotros con ella, y está siendo una etapa maravillosa, es super juguetona, mimosa, curiosa, y a veces algo traviesilla, y ahora digo sin lugar a dudas, que no me arrepiento de haber escogido a Lola siendo una gata joven en vez de un cachorro, es una etapa preciosa y muy divertida, tanto para ella como para nosotros.



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